Marta se confirma como el gran fiasco de ‘Supervivientes’

Marta se confirma como el gran fiasco de 'Supervivientes'

Hay cosas que vienen a un kilómetro y medio y la expulsión de Marta López en Supervivientes fue una de ellas. Y no por su currículum ciertamente doloroso en realidad, sino porque no parece haber aprendido de su tiempo en ellos. Su doble expulsión la misma noche, primero de la palapa y luego de la playa en el exilio, dejó evidencia de su escasa vinculación con el público como superviviente del programa.

Esto es lo que suele suceder cuando se fuerzan nueces frente a las cámaras cuando no es necesario.

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Cuando anunciaron que en el casting de Supervivientes estaba el colaborador de Salvami y su archimandrita Alexia Rivas, todos nos frotamos las manos. Eso trajo tensiones y revelaciones tras ser protagonistas de uno de los escándalos mediáticos de 2020. Sin embargo, nos quedamos con las ganas. La permanencia en el barco bloqueado del ex reportero socialité y la salida de Marta a Cayo Paloma los separó para siempre. Aunque tuvieron varios encuentros en la pre-convivencia, en mi opinión fueron registrados por el exconcursante de Gran Hermano, su relato expreso terminó con la expulsión de Martha.

Como nos burlamos de nosotros mismos, el público no volvió a conectar con Marta. Ni en las redes ni en la votación. Parece increíble que no haya aprendido nada de su show en las placas como colaboradora de reality shows o de ser la primera expulsada de Gran Hermano 2. Entre sus ridículas discusiones con una favorita de las redes como Melyssa, sus inexplicables encuentros con Tom, el Las supuestas provocaciones a Valeria y su cercanía mediática con Olga Moreno destilaron un aire de orgullo que no gustó al público.

Irónicamente, en la gala del jueves se avistó a la buena concursante Marta, con la presentadora y su amiga Anabel Pantoja destacando el buen hacer de las expulsadoras durante su paso por la isla. Pero me pregunto, ¿qué programa vieron? Por mucho que quisiera ser una reportera locuaz cuando tomó declaraciones de Olga Moreno, Marta se ha coronado como la “luchadora” de la edición desde el primer día. Somos conscientes de que habrá una guerra y no yaciendo bajo una palma, pero sus luchas quedaron demasiado lejanas. Sabía lo que había que hacer y lo hizo. Pero la operación salió mal.

Para empezar, su supuesta alianza sincera con su próxima amiga íntima Olga olía a monos. No tengo ninguna duda de que probablemente forjaron una alianza verdadera, pero me parece una coincidencia. Marta sabe que el tema de Rocío Carrasco está en boca de todos, por lo que tuvo que ejercer su papel de colaboradora junto al mar, cuestionando a la contraria. De hecho, no necesita mucho para insistir, ya que la esposa de Antonio David ha llegado a la isla con muchas ganas de contar su versión.

Su unión con Olga, en cierto modo, le pasó factura, y con quien cayó en España a causa de la serie documental de Rocío Carrasco, esta movida no le benefició en absoluto.

Las lágrimas de las dos amigas en la despedida fueron sinceras y brillaron en uno de los momentos más cariñosos de las últimas galas, demostrando uno de los errores de Martha: que se equivocó al vivir las historias de los demás más que la soja. Ni siquiera conozco a la verdadera Marta, madre de tres hijos, empresaria y luchadora que señalan sus amigos. Esta es la versión que echamos de menos y nos encantaría descubrir más allá de las tramas televisivas. Se tomó su papel de colaboradora demasiado en serio y se olvidó de ser ella misma. Era más similar pero al otro lado del charco.

Quizás, si hubiera vivido con Alexia Rivas en la isla, hubiera podido sacar su lado más personal y sincero ya que era una traición a sí mismo, una historia donde él era el protagonista. Pero la estrategia del programa los ha mantenido separados, esperando quizás agregar más leña al fuego en otras etapas de la competencia para no hervir todo el lío a la vez. Pero el público soberano cerró ese capítulo cuando ni siquiera había comenzado.

En resumen, si comenzamos a contar las pifostiosis que se establecieron en Honduras, podemos confirmar que la gran mayoría fue realizada por Marta. Además de su pelea con Alexia al comienzo del programa, habló con Valeria y Melyssa, sus compañeras de isla. Clasifica al italiano como intenso y mentiroso, al viejo Tom como vago. Lo tiene para todos. Con Tom y Gianmarco también tuvo sus peleas, pero más ligeras, reparándolas como si nada. Da la sensación de que la molestia de que alguien del mismo sexo se destaque más que ella.

Luego de ser expulsada de la palapa, tuvo la oportunidad de enfrentarse a Palito y Lola, dos caras prácticamente nuevas en esto en TV que pudo haber sido devastador. Sin embargo, lo destellaron y con una nota. Ni sus 20 años en televisión, ni ese prestigioso currículum que le frotó el rostro a Melyssa le sirvieron de nada. Su paso por su tercer reality show (incluso pasó a GH VIP sin dolor ni gloria) vuelve a dejar mucho que desear. Con suerte, ella y sus amigos de la televisión se autocriticaron un poco y finalmente admitieron que no hizo un buen concurso. La reacción a su partida fue «No me gusta». Siempre lanza las pelotas.

Menos gritos, estrategias y montajes, y más transparencia, frescura y espontaneidad. En caso de que no haya quedado claro, eso es lo que buscan los fanáticos de la realidad. Por otro lado, ya tenemos todo Save Me and Co.

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