Por qué ‘Supernanny’ debería regresar a la televisión

Por qué 'Supernanny' debería regresar a la televisión

Si me preguntaran de inmediato qué necesito ver en la televisión de este 202, Supernanny respondería. Este programa de entretenimiento, que elevó la popularidad de Rocío Ramos-Paúla, permaneció en Cuatra durante nueve temporadas y 65 episodios, ayudando a los padres a corregir los problemas de conducta de sus hijos.

El formato producido por Magnolia TV, una especie de Gran Hermano, pero más ligero porque los protagonistas eran menores de edad (entre 2 y 10 años), aspiraba a una finalidad educativa por la que me gustaría seguir dando lecciones y consejos a los padres en el Al mismo tiempo, tiempo para la educación de los niños pequeños. Esos niños que son el futuro de la humanidad.

Imagen promocional de Supernanny de Cuatro (© Roberto Garver, cortesía de Mediaset)

Actualmente, la televisión gratuita tiene una programación repleta de talentos y reality shows. Pero si hay un espacio de entretenimiento que extraño especialmente, ahora que la nostalgia también ha invadido la oferta televisiva, es la versión en español de Supernanny. Un programa educativo que tuvo la nación de Luis Larrodera, una voz muy característica que suena cercana a nosotros, porque actualmente lo estamos escuchando al justo precio de Telecinco.

Este formato de origen belga se estrenó en nuestra parrilla el 24 de febrero de 2006, apenas unos meses después del nacimiento de Cuatro, dando un giro a los programas basados ​​en la realidad. Y aunque la última parte se lanzó el 12 de julio de 2014, creo que podría funcionar muy bien en su regreso, porque, después de todo, dirigirse a los niños desde las pantallas pequeñas no ha pasado de moda. Aunque sí, creo que para su reanudación debería dar un vuelco al esquema inicial y dejar aparcado el sesgo, porque los padres en apuros solían presentarse como víctimas y los niños como sus verdugos.

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Supernanny es un formato que se ha colado en la memoria colectiva de los espectadores, principalmente por la huella televisiva que dejó Rocío Ramos-Paúl. Desde su puesta en escena, no ha desempeñado el papel de una típica institutriz manual, sino que ha utilizado la psicología para dar un giro de 180 grados a los comportamientos de los niños más controlados, ayudando a los propios padres a resolver incluso los problemas de relación.

Este tipo de niñera, que se graduó en psicología en la Universidad Pontificia de Comillas, cumplió su misión en apenas cuatro semanas (a veces menos) en las que intentó obligar a la familia en cuestión a interiorizar nuevos comportamientos para lograr una completa armonía en el Hogar. Es obvio que la psicóloga, a quien vimos luego de este trabajo en el programa de Ana Rose y Viva la vida, y también lo escuchamos en Atrévete (Cadena Dial) y la Guía para Padres (Cadena SER), intentó cambiar los hábitos. de menores – en su mayoría comportamiento agresivo – en una relación, por ejemplo, a la hora de comer, porque para muchos padres es uno de los peores momentos del día.

Con los consejos de Rocío Ramos-Paúla (como no poner en porciones excesivas, establecer un tiempo limitado para la comida o dejar los postres en la cocina para que los niños se concentren en la primera comida), se agradeció la transformación inmediata de los niños pequeños. si los niños no tenían problemas para comer frente a la cámara, pero también adquirieron hábitos saludables a través de consejos prácticos y sentido común.

El programa también jugaba a las cartas con el enfado desmedido de los más pequeños de casa que, en la mayoría de los casos, tomaban el poder y era obvio que sabían manejar a sus padres para conseguir lo que querían en todo momento. En este contexto, también actuó Rocío Ramos-Paúl, quien, consciente de que la ira siempre fue la mejor arma para los niños, ayudó a los padres a sobrellevar la situación para que no perdieran la paciencia ante el primer cambio.

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Si hay un patrón que me quedó grabado por Supernanny, es importante recompensar el comportamiento apropiado del niño pequeño, insistir en que el niño necesita que le digan que hizo algo bueno, porque, de esta manera, este es un comportamiento reforzado que debe repetirse en otro momento. Me parece interesante el análisis de esta idea, aunque también creo que el programa necesitaba profundizar en las emociones del comportamiento de los niños para que tanto los padres como el propio equipo pudieran realmente ponerse en el lugar de cada protagonista. de este formato.

La propia Rocío Ramos-Paúl aseguró en entrevista con la EBF que la clave del éxito fue “es muy creíble, porque las dificultades presentadas en el programa son bastante cercanas a todos. Es común tener un niño que arroja rabia, tiene problemas de alimentación, sufre pesadillas o los golpes de otros.

Asimismo, en otra entrevista con Padres y Escuelas destacó que lo que más aportó Supernanny a la conciencia colectiva fue que “le revelamos a la gente que hay profesionales que pueden trabajar con ellos en dificultad. Y sobre todo, muchos padres y madres se han dado cuenta de que no están solos “.

Supernanny es una de las estrellas de Cuatro, así que espero que tenga una segunda oportunidad televisiva que nos permita aprender más sobre la vida familiar. Un programa que también nos recordó que los niños imitan lo que ven, sirviendo de llamada de atención a muchos padres, porque son los primeros en dar un buen ejemplo con su comportamiento.

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